30 octubre 2006

Adiós

Llegó la hora del adiós. Aquello que da sentido a empezar algo nuevo, descubre uno tarde que suele ser terminar. Y a este blog le llegó la hora de terminar. Ya no siento necesidad de exponer a modo de pequeñas reflexiones nada más. Es todo lo que hay. Se vació el cajón de los viejos poemas para colgar cada més y no me apetece escribir nuevos. Ahora me dedicaré a escribir cuentos breves.

Quiza este blog vuelva a tener uso dentro de un tiempo, quizás no, quizás si. Por lo pronto os dejo una ensalada mal aliñada de lo que han sido los 11 meses de este blog temático.

Hemos hablado de muchas cosas en este tiempo:

1. Hemos hablado de Putas y Noches de putas
2. Hemos hablado de libros y musica
3. Hemos celebrado cosas, muchas cosas
4. Tambien nos hemos quejado, de esto, de lo otro y de lo de más allá

Y mucho mucho más, que podeis descubrir haciendo unos clicks en los links del pasado. Os animo a ello, no es vanidad, pero mientras alguien lea seguiremos vivos los que lo escribimos.

Gracias a todos. *apaga la luz y cierra la puerta*
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12 octubre 2006

Música para los cuentos tristes

Tras terminar de escribir el cuento El Ahora Verde, y darselo a leer a una nueva amiga, esta me dijo que me gustaría Nacho Vegas. Yo no sabía quien era, pero acepte gustoso uno de sus CDs para hacerme una idea. Acerto. Y os dejo abajo un video de una de las canciones que más me gustó, y que de forma tan casual que parece magia se enlaza, casi como un guante, con la historia del cuento. Gracias Ana la Friolera.

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Nacho Vegas - 8 y medio

06 octubre 2006

El Desenlance

"El agua caía a cantaros y el pequeño ático alquilado parecía un viejo colador. Las pequeñas gotas del aguacero, que azotaba el país durante las ultimas semanas, se deslizaban por las vigas de madera cayendo sobre mi frente mezclándose con el sudor frío. Cogí una copa larga con decoración en relieve de estilo barroco y me serví una cantidad generosa de absenta verde. Sobre la cucharilla de plata de siempre, apoyada encima del vaso, puse un terroncito de azúcar, y empecé a empaparlo poco a poco, y con un goteo continuo, con agua bien fría, hasta que se deshizo por completo, cayendo sobre la absenta junto con el agua. En un momento, la mezcla de agua fría empezó a emblanquecer el licor formando unos pequeños brumitos, palometas.

La tenue luz de las tímidas farolas de la calle y los edificios grandes penetraban por las rendijas de las persianas bajadas. Los esporádicos rayos que caían cerca apenas iluminaban la estancia unos instantes antes de que sus truenos marcasen, como un reloj, el "tic tac" de lo que se avecina. Verme así, con estas ropas raídas y empapadas, manchadas de sangre, sangre que aún olía a pecado, y sin haberme afeitado durante semanas, hacia que en su conjunto todo pareciese irreal, pero no lo era, era real. Había estado pensando las últimas semanas en como sería este momento, y en como sería el momento después. Ahora me parecía absurdo el solo echo de intentar buscar una explicación racional a lo sucedido. Poco importaba que dirían mis amigos o la familia. Mi mente era el tribunal más duro, pero aún así no le prestaba atención.

Me levanté, y rebusqué en el cajón donde guardaba la pistola de mi abuelo, allí estaba la bala también. Mi abuelo falleció de un cáncer agónico cuando yo era un adolescente incipiente. Recuerdo como siendo yo niño, cada domingo, después de comer me mostraba como limpiar todo el engranaje de su vieja Star. Abrí el cargador suavemente, como me había enseñado mi abuelo, e introduje una bala en la recamara, para no dar oportunidad a la suerte de seguir condenándome. Y como mi abuelo en el pasado, con aquella misma pistola, fui rápido y con precisión a la raíz del problema, sin valorar más allá. Apunte sobre la sien, y disparé. Y después, nada. Nada."

- Extracto del cuento El Ahora Verde.

01 octubre 2006

Poema d'Octubre

Groncen els ocells, surant en el vent, com núvols en el cel,
En torn a un bresol, on plaentment dorm, encara sense son
L'angúnia del present que sense moure's es sent.
I fà por.

Lladren els gossos, ronquits forçosos, que arronsen el plor,
En torn a un bresol, on plaentment dorm, encara sense son
L'angúnia del present que sense moure's es sent.
I fà por.

Miola un gat en la nit que jeu, arrugat, esturrufat i pelat,
rascant la llum del terrat, mullat, del mercat on pertany
l'angúnia del que ha estat i mai més serà.
I fà por.

I fà por.