30 septiembre 2006

El Vagabundo

Existen, son personas. Todos las hemos visto en nuestras ciudades, con ropas raidas, pieles sucias y cuarteadas, y botas empapadas de mil andares al descubierto. Nos preguntamos como pueden siquiera soportar su propia existencia, que les mueve, que les llevo hasta este punto.

Lo primero que acude a nuestra mente estúpida es como pueden soportar vivir tan suciamente. A veces el solo hecho de que algo tan irrelevante en sus circunstancias sea lo primero que nos llame la atención, nos produce vergüenza propia. A ellos parece no importarles. Puede que tengan otros problemas mayores o quizás su mente se haya abstraido de su propia realidad hasta el punto de olvidar toda la cultura higiénica adquirida, de volver atrás en el tiempo.

Lo segundo que suele venirnos a la cabeza es el porqué de su situación. Nos cuesta imaginar que avatares tan trágicos pueden llevar a una persona como nosotros a este punto tan crítico. No debían ser antaño personas como nosotros, nos resuelve rápidamente nuestro subconsciente. A nosotros no nos puede pasar, tenemos casa, tenemos familia que nos quiere, tenemos amigos, pareja... ¿Tan distintos de ellos nos creemos?¿No eran ello como nosotros antes que toda la realidad se distorsionara, que el mundo se plegase sobre si mismo, aplastandolos en su devacle?

La tercera pregunta que puede llegar a nuestra mente si nos paramos lo bastante en observarlos es: ¿Y que será de ellos? Ahora parecen arrojados a la porquería, el vino o las drogas, parece que nada se puede hacer con ellos. ¿Les damos dinero?¿En que lo gastarán?¿Les podemos ayudar? Cada cual haya sus propias respuestas a estas preguntas. Pero la verdad es que todos solemos mirar a otro lado, cambiar de cera, o ignorarlos mirando adelante. Siguiendo nuestro camino. Son fantasmas de nuesto mundo, pasan a través nuestro sin tocarnos con la facilidad de lo etéreo.

Pero están vivos...lo están.

Y nosotros no somos tan diferentes.

¬¬

17 septiembre 2006

Volver...


Aunque técnicamente aún quedan unos días para poder declarar rigurosamente que el verano se ha terminado, el verano terminó. Y paso con penas y glorias...bueno, más penas que glorias si miramos un verano que ha dejado atrás un principio de fin de comienzo de "algo" para los cubanos, guerras y miseria en Libano y la Franja de Gaza, un gobierno bipolar en México...

Ahora vuelve el periodo del recogimiento, las mangas largas, y las hojas en el suelo. Pronto lloverá y podremos salir por las calles de nuestras ciudades con chaqueta, cubriendonos por los balcones, e ir de bar en bar, de copa en copa...por fin.

Ya no tendremos que sonreir ni ser felices a la fuerza solo porque es verano, recien entramos en la época de los tristes, de la melancolia. Podemos llorar, estar mimosos o ausentes, sin que nadie se sorprenda.

Yo lo he notado, y seguro que algunos de vosotros tambien.

Esto es todo por ahora, solo quería deciros a todos, bienvenidos.
¬¬

01 septiembre 2006

Poema de Septiembre

La indiferencia desplazó

Al amor,

Y en las caricias,

Sobraban ternuras.

Tus latidos dejaron

de importar,

Y un triste corazón

Latía sin compás.

Llenando Septiembre

De fríos agujeros,

Ocupé lo poco que quedó

Arrinconando el recuerdo

Que colgaba hecho

[girones]

del balcón como un crespón.

Y mientras, reía

Y lloraba con las olas

El olvido de indiferencia.

Al privarme de tu presencia,

Sentí amarrarme la soga

De mi sola presencia.