
En el Dominical de hoy, viene una historia contada por D. Ibarrondo que me ha sobrecogido más de lo que me esperaba. Muchos de nosotros, sobre todo los que nos dedicamos por afición o profesión a una labor creativa, buscamos ser diferentes, provocar la sensación de que no somos personas "normales". Me ha sorprendido la confrontación experiemntada por mi ante el testimonio de alguien, que daria la vida por ser "normal".
"En el mismo país donde las mujeres se vendaban a presión los pies para mantenerlos pequeños, se erigen algunos de los monumentos más impresionante -por su tamaño- del planeta: La Gran muralla China, la tumba del Emperador Amarillo en Xian, sus guerreros de terracota...y Yao Defen, la mujer más alta de toda Asia...
A pesar de los constantes chistes que sufren las personas altas, la vida de esta humilde ciudadana china no tiene nada de divertida. El gigantismo que padece fue causado por un tumor que se le desarrolló en la glándula pituitaria del cerebro, el órgano que segrega la hormona del crecimiento. Con solo 3 años de edad, Yao ya mostraba una estatura desproporcionada y consumia tres veces más comida que cualquier otra niña de su edad. Cuando cumplió los 15, su caso salto a los periodicos y una caterva de ojeadores llamo a su puerta para intentar convertirla en una estrella de la canasta. Sin embargo, la debilidad de sus huesos le impidio practicar cualquier tipo de deporte. Hace 6 años, después de soportar varias intervenciones, por fin le fue extirpado el tumor y, subitamente, dejó de crecer.
Para sobrevivir -es analfabeta y apenas puede realizar actividades físicas- tuvo que incorporarse a un circo de variedades, donde era exhibida como un monstruo de feria. Por desgracia, la historia no tiene final feliz: actualmente tiene que someterse a diversos tratamientos médicos, ya que el enorme peso que debe trasladar le provoca constantes dolores en la espalda y en las rodillas.
Vivimos en un mundo mediocre, y no es nada bueno salirse de la media."
Vivimos en un mundo mediocre...
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"En el mismo país donde las mujeres se vendaban a presión los pies para mantenerlos pequeños, se erigen algunos de los monumentos más impresionante -por su tamaño- del planeta: La Gran muralla China, la tumba del Emperador Amarillo en Xian, sus guerreros de terracota...y Yao Defen, la mujer más alta de toda Asia...
A pesar de los constantes chistes que sufren las personas altas, la vida de esta humilde ciudadana china no tiene nada de divertida. El gigantismo que padece fue causado por un tumor que se le desarrolló en la glándula pituitaria del cerebro, el órgano que segrega la hormona del crecimiento. Con solo 3 años de edad, Yao ya mostraba una estatura desproporcionada y consumia tres veces más comida que cualquier otra niña de su edad. Cuando cumplió los 15, su caso salto a los periodicos y una caterva de ojeadores llamo a su puerta para intentar convertirla en una estrella de la canasta. Sin embargo, la debilidad de sus huesos le impidio practicar cualquier tipo de deporte. Hace 6 años, después de soportar varias intervenciones, por fin le fue extirpado el tumor y, subitamente, dejó de crecer.
Para sobrevivir -es analfabeta y apenas puede realizar actividades físicas- tuvo que incorporarse a un circo de variedades, donde era exhibida como un monstruo de feria. Por desgracia, la historia no tiene final feliz: actualmente tiene que someterse a diversos tratamientos médicos, ya que el enorme peso que debe trasladar le provoca constantes dolores en la espalda y en las rodillas.
Vivimos en un mundo mediocre, y no es nada bueno salirse de la media."
Vivimos en un mundo mediocre...
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