Ya hemos entrado en Mayo y los estudiantes empiezan a darse cuenta que una cosa llamada examenes está a la vuelta de la esquina. No es por poner presión a nadie, pero lo estan.
Ahora es cuando los padres, la sociedad, los profesores, y nosotros mismos, nos exigimos algo sumamente inhumano. Dolor. Todos lo pasamos mal en examenes, y sin no obstante se hacen. Nos hacen creer que son un trámite necesario porque ellos lo han pasado antes, y la espiral de razones y motivos se pierde “ad infinitum”. ¿Pero nadie nunca ha planteado abolirlos? Si. Existen lugares, y gentes librepensantes, que abogan por un sitema distinto de enseñamiento donde el placer de conocer sustituye la obligatoriedad de engullir conocimiento.
Cuando una persona bulímica pone sus dedos en la campanilla provocandose el vómito, los nutrientes necesarios para vivir no llegan a sus órganos, y la sociedad ve en ello una enfermedad, y sutilmente un rechazo moral. Cuando un estudiante se atiborra de apuntes la noche y los días prévios a un examen, y con sus dedos se provoca el vomito de esos conocimientos sobre el papel, el día del examen. Todos aplauden.
Al igual que con el bulímico, los conocimientos de los que se ha atiborrado no han llegado a nutrirlo, y con cada acto de bulimia, la facilidad de provocarselo aumenta.
Al final, tanto el bulimico como el estudiante piensan que esa es la mejor manera de hacer las coasas. Y ambos sufren problemas psicológicos.
Me gustaría romper una lanza a favor del aprendizaje y en contra de la bulimia académica, una lacra de nuestro tiempo.
Quiero animaros a elegir el conocimiento a la bulimia, a suspender un examen y asimilar su contenido.
1 comentarios:
Cuanta razon tienes. Es una especie de epidemia que dura dos meses y nos deja echos polvo, sabiendo mucho menos de lo que podriamos haber aprendido. Es una inutilidad necesaria, como tantos anacronismos de esta nuestra sociedad ^_^
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